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Investigadores españoles diseñan una vacuna contra el Alzheimer

La lucha contra el Alzheimer sigue avanzando. Prueba de ello es el diseño de una vacuna contra esta enfermedad neurodegenerativa desarrollada por un grupo de investigadores españoles del Centro de Investigación Biomédica EuroEspes liderado por el doctor Ramón Cacabelos. Una vacuna que ha resultado exitosa en animales y ya ha logrado la patente para su fabricación en EE UU, donde empezarán los ensayos clínicos que en caso de ser favorables, permitirían su comercialización en ocho o diez años.

«El Alzheimer es una enfermedad incurable y hereditaria», aseguró este jueves el doctor Arturo Fernández-Cruz, catedrático de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid en la presentación de los resultados de la investigación. Y es que lo datos son preocupantes. El Alzheimer en España afecta a entre 500.000 y 1,3 millones de personas. La cifra se dispara a 36 millones a nivel mundial. Una cantidad que puede alcanzar los 115 millones en 2050. De hecho, cada cuatro segundos un nuevo caso se manifiesta. «Es una de las enfermedades que más daña nuestra dignidad como seres humanos», ha afirmado el doctor Cacabelos, director de la investigación. De hecho, es el cuarto problema de salud con mayor incidencia. El Alzheimer provoca la atrofia y muerte prematura de las neuronas.

Además, aunque el envejecimiento es un factor de riesgo, el desarrollo de la enfermedad depende del genoma de cada individuo. Sin embargo, como ha recordado el doctor Cacabelos, «existen más de 600 genes relacionados con el desarrollo de la enfermedad».

La investigación del equipo español ha logrado desarrollar la vacuna EB-101 con carácter preventivo y terapéutico. En la fase de estudio en ratones ha logrado importantes resultados. Los animales inmunizados no desarrollaron la enfermedad y en aquellos que ya manifestaban síntomas del Alzheimer antes de la vacunación, se logró reducir la evolución de este mal. «Hasta el momento, todo lo que hizo fracasar a las vacunas anteriores lo hemos evitado», ha asegurado el doctor Cacabelos. Y es que en las pruebas los roedores no se sufrieron hemorragias cerebrales o reacciones neuroinflamatorias que acabaron con los ensayos de investigaciones anteriores.

VARIAS DOSIS

 

«Cuando la enfermedad da síntomas en la vejez, la cantidad de neuronas ha muerto es tan grande que los tratamientos terapéuticos son minimizados.

Por tanto, la clave está en la prevención», ha advertido el doctor Cacabelos.

Y es ahí donde actúa su vacuna que tendría que inocularse a los 35 años en casos de grave riesgos (por motivos genéticos o hereditarios) o a los 45 en historiales normales. Además, no se trataría de una sola dosis, sino que serían necesarias tandas establecidas en meses. En cualquier caso, el siguiente paso es el ensayo clínico en humanos, que se desarrollará en Estados Unidos en los próximos meses.

Sin embargo, si llega a comercializarse la vacuna EB-101, no significaría la curación del Alzheimer. El propio doctor Cacabelos ha pedido prudencia al explicar que el tratamiento solo sería válido en el 40% o 50% de los casos. El resto necesitaría estrategias diferentes aún por desarrollar.

Disfrutar la vida puede retrasar el envejecimiento del cerebro

En los últimos años diversos estudios han demostrado que mantener el cerebro activo a lo largo de su vida, ya sea a través de la lectura, la escritura o juegos de inteligencia, ayuda a mantenerlo joven. El neurocientífico y catedrático de Fisiología Humana de la Universidad Complutense de Madrid, el doctor Francisco Mora, añade la necesidad de disfrutar de la vida y no sucumbir a lo que él califica como el “apagón emocional“. En su opinión, el “apagón emocional” que se suele producir tras la jubilación, entre los 50 y 60 años, “es el inicio del fin de la vida”, porque, según ha explicado en una entrevista a Europa Press, “se pierde la emoción que es la energía que nos mantiene vivo, puede alimentarse desde fuera o por lo que se ha vivido”, y, para conseguirla, “hay que dejarse llevar”.

Este divulgador, autor del libro ¿Se puede retrasar el envejecimiento del cerebro?, afirma que el cerebro se puede mantener joven siempre que sigamos unas pautas dentro del estilo de vida, ya que “la contribución de la genética puede estar en un 25 por ciento, el cerebro depende en un 75 por ciento en el estilo de vida que cada uno desarrolle”. Por tanto, añade, “en las manos del ser humano está el envejecer con éxito, lo que significa sin enfermedades y defendiendo las capacidades cognitivas, para que, al menos, no haya ninguna alteración grave hasta bien avanzados los 90 años”.

Pero, ¿qué pasa con la genética?. Ante esta pregunta recuerda que “los genes mutados que nos predisponen a las enfermedades tienen que expresarse por un estilo de vida, si conociésemos qué estilos de vida no debemos mantener no tendríamos algunas enfermedades. Nuestra riqueza nos está haciendo un mal en vez de un bien. Hay que cambiar”. “La mejor manera de tener un órgano activo es utilizándolo, ya que el cerebro envejece en las partes que se han trabajado”, y para ello habría que buscar gimnasios de cerebros. Desgraciadamente, manifiesta, “la sociedad se ha acomodado a valores y normas que influyen en el envejecimiento del cerebro”.

Empieza por aprender un idioma

Este experto tiene las claves, son 12, y asegura que la ciencia ha “constatado” que son efectivas para producir e enriquecer el proceso de envejecimiento. La gran mayoría son consejos emocionales que estimulan la mente. Así, dentro de la lista, sólo se puede ver el hábito de fumar como práctica nociva que recomienda eliminar. El primer punto hace énfasis en la necesidad de comer menos y de modo saludable. “La población está sobre alimentada, producimos radicales libres que son un daño para el cerebro y el resto del cuerpo”, por tanto la restricción calórica es uno de los instrumentos que “aumentan el numero de neuronas nuevas en áreas que tiene que ver con la memoria”.

En segundo lugar, aconseja hacer ejercicio físico aeróbico con regularidad porque oxigena el cerebro y entran sustancias que lo rejuvenecen. Además, advierte, “el cuerpo está diseñado para correr y saltar, desde que nos hemos hecho sedentarios padecemos muchas más enfermedades”. El tercer punto es ejercitar la mente, aunque aquí se puede ver una gran relación con el resto de punto porque para ello recomienda seguir los siguientes puntos: viajar mucho, no vivir solo y adaptarse a los cambios sociales.

Les siguen procurar no vivir con estrés y con desesperanza, dar sentido a la vida con agradecimiento, alcanzar la felicidad de las pequeñas cosas, evitar el “apagón” emocional y disfrutar de un sueño placentero “solo con la luz del cielo”. Recomienda seguir estas claves a cualquier edad y aconseja, como primer paso, aprender un idioma nuevo, sobre todo si se supera los 40 años se convierte en un estimulo para mantener al cerebro activo. “Es una manera de exigirse asimismo, que es lo que el cerebro requiere.

El cerebro requiere desafíos como el de aprender y memorizar, esto ayuda a cambiar el cableado del cerebro para bien; además aprender un idioma es emocional porque alguien que a partir de los 50 años tiene la capacidad de aprender un idioma nuevo, es digno de admiración”, concluye. Mora ha sido el encargado de abrir la Conferencia Inaugural del 22 Congreso Internacional de Optometría, Contactología y Óptica Oftálmica -OPTOM 2012-, la cita bienal del sector de la óptica y optometría que coincide con la celebración de ExpoÓptica

Fuente: http://www.lavanguardia.com/salud/20120217/54256034633/vida-envejecimiento-cerebro.html

Parkinson: no sólo un problema de movimientos

Michael J. Fox, Mohamed Ali o Helen Mirren han puesto cara a los síntomas más conocidos del Parkinson: temblores, sacudidas involuntarias o trastornos del habla. Pero como otros muchos trastornos neurológicos degenerativos, el Parkinson sigue siendo un mal con demasiados enigmas del que hasta hace pocos años sólo se trataban sus signos más aparentes, relegado en el desconocimiento otros síntomas tan perjudiciales para la persona que lo sufre como los problemas de movimiento.

El último estudio que señala la importancia de tratar al Parkinson como una enfermedad más compleja de lo que se creía viene de la mano del doctor Tien K. Khoo, de la Universidad de Newcastle (Reino Unido). Sus conclusiones, publicadas en ‘Neurology’, inciden en la importancia de los trastornos no motores asociados con esta enfermedad.

“La ansiedad o el estreñimiento afectan a los pacientes de Parkinson desde el principio de la enfermedad pero, al no ser síntomas normalmente relacionados con este trastorno, los pacientes muchas veces ni los mencionan en consulta a pesar de ser un lastre en su calidad de vida”, señala el doctor Khoo en las conclusiones de su estudio.

Los principales síntomas no motores

En su estudio, el equipo liderado por Khoo comparó a 159 pacientes recién diagnosticados con Parkinson con 99 personas de características similares (edades, grupo étnico, etc.) sin la enfermedad. A los participantes se les dio una encuesta con 30 síntomas no motores que iban desde problemas sexuales, de sueño o gastrointestinales.

Las personas con Parkinson tenían un promedio de ocho síntomas no motores, comparados con los tres que, de media, tenía el grupo control”, afirma el doctor Khoo. Y en el ‘podium’ de las tres afecciones más frecuentes, el equipo inglés encontró “el exceso de saliva en un 56% del total de los pacientes analizados con Parkinson por un 6% de los que no lo sufrían; el estreñimiento en un 42% de los enfermos por un 7% del grupo control; y la ansiedad, que afectaba a un 43% en el primer grupo frente al 10% del resto”, apuntan.

Para Khoo, la principal conclusión de su estudio es “la capacidad del Parkinson para afectar de diferentes formas al cuerpo, no sólo a su sistema motor”, explica. “Además, lo hace desde los primeros momentos,incidiendo tanto o más en la calidad de vida como los problemas de movimiento, por lo que pacientes y médicos han de estar al tanto de estos síntomas para considerar los tratamientos posibles”, señala.

Pero los investigadores ingleses no son los primeros en llegar a estas conclusiones. En la última década, varios han sido los estudiosos que han investigado los síntomas no motores relacionados con el Parkinson, siendo un estudio europeo liderado por españoles el que ha ayudado a ver esta enfermedad en un contexto más amplio. “Estos resultados vienen a ser una afirmación más que avalan las conclusiones de que el Parkinson es mucho más que trastornos en los movimientos. Es más, los efectos de los síntomas no motores son tal carga en la calidad de vida de los pacientes que en muchos casos su importancia es igual o incluso mayor que la de los efectos motores”, señala a ELMUNDO.es Mónica M. Kurtis, directora de la Unidad de Trastornos del Movimiento del servicio de Neurología del Hospital Ruber Internacional.

150.000 en España

Esta especialista participó en un estudio sobre los signos no motores de la enfermedad junto a Pablo Martínez Martín, director científico de la Unidad de Investigación del Proyecto Alzheimer del Centro Alzheimer Fundación Reina Sofía y director de aquel estudio. “En España los enfermos de Parkinson rondan los 150.000 pacientes. Nosotros hemos encontrado que menos de un 2% no ha sufrido síntomas no motores, pero el resto, un 98%, puede padecer varios de ellos, incluso hay quienes llegar a tener hasta 25″, afirma Martínez Martín.

Hasta un 40% de los enfermos de Parkinson no comenta que tiene este tipo de síntomas por diferentes motivos, ya sea por vergüenza, cuando afecta a las funciones sexuales, porque tienen alucinaciones o porque no relacionan estos acontecimientos con el Parkinson por desconocimiento. Tampoco los médicos preguntan por ellos”, comenta Martínez Martín.

Aunque este especialista explica que desde la aparición de los primeros estudios, incluido el realizado por él y la doctora Kurtis entre otros, los neurólogos están más atentos a estos problemas.

“Entre los síntomas más frecuentes, las disfunciones urinarias, la fatiga y el goteo de saliva estuvieron presentes en casi dos tercios de los pacientes, muy cerca del impacto de los tres síntomas motores principales; pero en sus estadios primarios, nada más diagnosticar la enfermedad, los síntomas más comunes son la hiposmia [reducción de la capacidad de recibir olores], la disfunción eréctil, el estreñimiento, la ansiedad, la depresión y el trastorno de la conducta del sueño en fase REM, este último quizá el más específico de este tipo de enfermos”, indican Martínez Martín y Kurtis. “Después, la media para cada paciente es que sufra, en distintos grados, unos 10 síntomas no motores”, explican.

Muchos de estos síntomas, señalan los especialistas, suelen aparecer varios años antes de que se diagnostique el Parkinson, por lo que muchas investigaciones se encaminan a saber si pueden servir para un diagnóstico precoz de la enfermedad. “El problema es que son síntomas muy comunes. No todo el que sufra estreñimiento va a tener Parkinson. Y así con todo. Hay estudios en pacientes que han tenido varios de estos síntomas, en especial el trastorno por conducta en sueño REM (un síntoma bastante raro en la población normal), en los que se ha descubierto que el sistema dopaminérgico estaba alterado, por lo que era más fácil detectarles que padecerían Parkinson en unos años, pero todavía es muy complicado, es una enfermedad de la que se conoce muy poco“, afirma Martínez Martín.

Tratamiento

“El efecto en la calidad para estos pacientes es tan grande que hace que tengan que ser tratados para todo ello”, señala la doctora Kurtis. “Se ha descubierto que algunos medicamentos dopaminérgicos con los que se tratan los problemas motores actúan de forma favorable contra los no motores, pero lo normal es tratar por un lado los motores y por otro lo dos o tres síntomas restantes que más problemas produzcan”, explica.

La enfermedad de Parkinson afecta a cada individuo de manera diferente y su progresión individual lleva un ritmo distinto, “y lo mismo pasa con estos trastornos. La mayoría se comportan de forma irregular pero van empeorando con el tiempo”, indica Martínez Martín. “Actualmente, se están probando tratamientos neuroprotectores que todavía no han demostrado su efectividad. Otro problema es que no hay estudios que avalen que los medicamentos clásicos para tratar estos síntomas comunes sirvan al 100% para pacientes específicos de Parkinson, por lo que todavía queda mucho por hacer”, argumenta.

“El armamentario terapéutico que tenemos para los trastornos motores son muy buenos, pero todavía queda mucho por investigar para mejorar los síntomas no motores de esta enfermedad. Hay que seguir en ello”, concluye Martínez Martín.

Publicado en:  http://www.elmundo.es/

La comunicación es muy importante en la enfermedad de Alzheimer

Comunicarse con una persona con Alzheimer es un reto. Con el fin de

mantenerle en contacto con las personas que le rodean tendrá que motivarle a

pesar de que sus capacidades estén reducidas.

Saber cómo hay que comunicarse es importante. Necesitará utilizar diferentes

maneras para hacer que le lleguen los mensajes, porque la persona cada vez

será más incapaz de expresar sus ideas en palabras y menos capaz de entender lo que se le está diciendo. Una suave caricia, movimientos corporales, la expresión de la cara y el tono de su voz pueden conformar mensajes a los que la persona con Alzheimer puede que responda. Al mismo tiempo, la persona puede “hablarle” mediante acciones y expresiones cuando ya no es capaz de expresar algo con palabras. La comunicación requiere paciencia e imaginación. Las siguientes orientaciones pueden resultarle útiles:

1.Establecer el escenario

La comunicación siempre es más fácil si no están pasando otras cosas al

mismo tiempo. Mantenga su domicilio tranquilo y silencioso. Por ejemplo, si la

televisión o radio está distrayendo a la persona que padece la Enfermedad,

apáguelo.

2.Llamar su atención

Acérquese a la persona despacio y de frente. Suavemente, toque su mano o

su brazo para llamar su atención. No empiece a hablar hasta que sepa que está preparado para escuchar.

3.Contacto ocular

Si es posible, siéntese frente a él, quédese así y mantenga el contacto ocular.

Esto hará que le resulte más fácil entender lo que Ud. le está diciendo.

4.Hable despacio y claro

Utilice palabras sencillas y frases cortas. Hable claramente y despacio. Si la

persona tiene problemas auditivos, acérquese y baje el tono de su voz.

5.Enviar un solo mensaje

Mantenga una conversación sencilla. No incluya muchos pensamientos e

ideas al mismo tiempo. No dé muchas opciones. Las preguntas que se pueden

contestar con un “si” o un “no” son mucho más fáciles de contestar que las

preguntas abiertas. “¿Te gustaría tomar sopa para cenar?” Es más fácil de

responder que “¿Qué quieres para cenar?”

6.Atento a las reacciones

Las reacciones que tenga a lo que dice pueden darle una idea de lo que

entiende. Ponga atención en las expresiones de su cara.

7.Repita la información importante

Si la persona no ha entendido el mensaje en un primer momento, repítalo,

utilizando las mismas palabras.

8.Hablar y enseñarle objetos

Muéstrele lo que quiere decir con palabras. Por ejemplo, si le va a lavar la

cabeza, tenga el champú y la toalla en sus manos mientras se lo explica

Relajación de Jacobson

La relajación muscular progresiva es una técnica de tratamiento del control de la activación desarrollada por el fisioterapeuta Edmund Jacobson en los primeros años 1920. Jacobson argumentaba que ya que la tensión muscular acompaña a la ansiedad, uno puede reducir la ansiedad aprendiendo a relajar la tensión muscular.

Jacobson entrenó a sus pacientes para relajar voluntariamente ciertos músculos de su cuerpo para reducir los síntomas de la ansiedad. También descubrió que el procedimiento de relajación es efectivo contra la úlcerainsomnio, y la hipertensión.

Empezamos la relajación

En primer lugar vamos a sentarnos en una silla cómoda, con reposabrazos, o bien vamos a tumbarnos en una cama. Tenemos que ponernos lo más cómodo posible (no utilizar zapatos o ropa apretada) y no cruzar las piernas.

A continuación vamos hacer una respiración profunda completa; hacerlo lentamente. Otra vez.

Después alternativamente tensamos y relajamos grupos específicos de músculos. Después de tensionar un músculo, este se encontrara más relajado que antes de aplicar la tensión. Se debe concentrar en la sensación de los músculos, específicamente en el contraste entre la tensión y la relajación. Con el tiempo, se reconocerá la tensión de un músculo específico y de esta manera seremos capaces de reducir esa tensión.

No se deben tensar músculos distintos que el grupo muscular que estamos trabajando en cada paso. No mantener la respiración, apretar los dientes o los ojos.Respirar lentamente y uniformemente y pensar solo en el contraste entre la tensión y la relajación. Cada tensión debe durar unos 10 segundos; cada relajación otros 10 o 15 segundos. Contar “1, 2, 3…”

Hacer la secuencia entera una vez al día hasta sentir que se es capaz de controlar las tensiones de los músculos. Hay que ser cuidadoso si se tienen agarrotamientos musculares, huesos rotos, etc. que hacen aconsejable consultar previamente con el médico.

A continuación le indicamos los grupos de músculos que vamos a ir trabajando:

1.     Manos. Apretar los puños, se tensan y destensan. Los dedos se extienden y se relajan después.

2.     Bíceps y tríceps. Los bíceps se tensan (al tensar los bíceps nos aseguramos que no tensamos las manos para ello agitamos las manos antes después relajamos dejándolos reposar en los apoyabrazos. Los tríceps se tensan doblando los brazos en la dirección contraria a la habitual, después se relajan.

3.     Hombros. Tirar de ellos hacia atrás (ser cuidadoso con esto) y relajarlos.

4.     Cuello (lateral). Con los hombros rectos y relajados, doblar la cabeza lentamente a la derecha hasta donde se pueda, después relajar. Hacer lo mismo a la izquierda.

5.     Cuello (hacia adelante). Llevar el mentón hacia el pecho, después relajarlo. (Llevar la cabeza hacia atrás no está recomendado).

6.     Boca (extender y retraer). Con la boca abierta, extender la lengua tanto como se pueda y relajar dejándola reposar en la parte de abajo de la boca. Llevar la lengua hasta tan atrás como se pueda en la garganta y relajar.

7.     Lengua (paladar y base). Apretar la lengua contra el paladar y después relajar. Apretarla contra la base de la boca y relajar.

8.     Ojos. Abrirlos tanto como sea posible y relajar. Estar seguros de que quedan completamente relajados, los ojos, la frente y la nariz después de cada tensión.

9.     Respiración. Inspira tan profundamente como sea posible; y entonces toma un poquito más; expira y respira normalmente durante 15 segundos. Después expira echando todo el aire que sea posible; entonces expira un poco más; respira normalmente durante 15 segundos.

10.   Espalda. Con los hombros apoyados en el respaldo de la silla, tirar tu cuerpo hacia adelante de manera que la espalda quede arqueada; relajar. Ser cuidadoso con esto.

11.   Glúteos. Ténsalas y eleva la pelvis fuera de la silla; relajar. Aprieta las nalgas contra la silla; relajar.

12.   Muslos. Extender las piernas y elevarlas 10 cm. No tenses el estomago; relajar. Apretar los pies en el suelo; relajar.

13.   Estómago. Tirar de él hacia dentro tanto como sea posible; relajar completamente. Tirar del estómago hacia afuera; relajar.

14.   Pies. Apretar los dedos (sin elevar las piernas); relajar. Apuntar con los dedos hacia arriba tanto como sea posible; relajar.

15.   Dedos. Con las piernas relajadas, apretar los dedos contra el suelo; relajar. Arquear los dedos hacia arriba tanto como sea posible; relajar.

Alzheimer, la enfermedad de la memoria

La memoria es la función cerebral que permite a la mente codificar, almacenar y evocar la información del pasado. Una de las principales enfermedades relacionada con la memoria es el Alzheimer, que afecta además a la manera de procesar la información, además al caracter y al comportamiento de las personas.

Normalmente esta enfermedad aparece en edades avanzadas aunque en ocasiones puede llegar afectar a personas jovenes de 40 o 50 años. Sus síntomas suelen ser los siguientes:

Perdida de memoria reciente: las personas con esta enfermedad preguntan constantemente lo mismo, ya que olvidan datos recien aprendidos, eventos, fechas…

– Pérdida de habilidad para trabajar con números, cantidades y medidas. Suelen tener problemas para concentrarse, seguir unas instruciones, y normalmente les lleva más tiempo realizar las tareas rutinarias.

– También les ocurre que se les olvida donde estan, como llegaron allí…

– Tienen problemas en participar en una conversación, ya que muchas veces no la pueden seguir.

Suelen tener cambios en el juicio o en la toma de decisiones.

– Una persona con Alzheimer suele perder la iniciativa para realizar actividades de ocio y ejercicio físico.

Por todo ello debemos de trabajar diariamente con ejercicios de estimulación cognitiva y ejercicio físico para mantener las capacidades el mayor tiempo posible, lo que llevará a tener una mayor calidad de vida.

¿Cómo explicar a un niño que el abuelo tiene alzheimer?

Lo que es difícil de asumir para los mayores es más complicado aún de entender para los pequeños. Los niños no comprenden el proceso de envejecimiento, especialmente cuando va acompañado de enfermedades degenerativas. «No aceptan que los adultos tengan lagunas de memoria o que los abuelos en muchas ocasiones acaben viviendo con ellos, alterando, de repente, su entorno familiar, y haciéndoles sentirse desplazados», explica Ana Bergua, autora de «La abuela necesita besitos», un libro ideado específicamente para explicar la situación a los niños que conviven con familiares con enfermedades degenerativas, especialmente alzhéimer. Los pequeños, cuando llega esta situación, pueden experimentar diferentes sensaciones y estados de ánimo, tal y como explica Carolina Mendoza, neuropsicóloga del Centro Alzhéimer Fundación Reina Sofía, a lo que se une «que el niño no entiende que sus padres tengan que estar mucho más pendientes de el abuelo que de él, o dejar de hacer actividades que antes se hacían en casa», añade.

Los padres no deben eludir explicar a sus hijos que el abuelo está enfermo

Lo importante es, según Inés Quiroga, psicóloga de la Fundación Alzheimer España (FAE), intentar explicar al niño que el abuelo está malito. «Depende de la franja de edad del nieto y del estado en el que se encuentre la enfermedad, pero siempre hay que tratar de explicar que el abuelo está enfermo y no pasar por encima de la situación como si esta no ocurriera». En la misma línea se expresa Mendoza, quien apuesta porque los padres cuenten con asesoramiento inicial para conocer los aspectos generales de la enfermedad y poder así establecer una comunicación clara y abierta con sus hijos sobre los cambios que van a experimentar con este miembro de la familia que ahora va a estar más cerca de todos y que no va a comportarse igual.

Informar según la edad

Los padres deben tener en cuenta, prosigue la neuropsicóloga del Centro Alzhéimer Fundación Reina Sofía, «que los niños sienten cuando algo va mal a cualquier edad y necesitan saber que está sucediendo, y por eso es importante familiarizarlo con la situación». Cuando son pequeños (4-7 años), la fórmula del cuento, coinciden Mendoza y Bergua, puede ser una ayuda. «Los padres pueden, por ejemplo, leer el cuento a sus hijos y relacionarlo con su historia personal. Esta abuela se pierde por el pasillo, ¿te acuerdas de cómo se perdió tu abuelita el otro día también?», explica la autora del cuento «La abuela necesita besitos». Entre los 8 y los 12, «son ellos los que preguntan sin rodeos», señala la psicóloga de la ONG FAE. Y a partir de la adolescencia, continua Quiroga, «incluso se les puede explicar con términos médicos que es una neurona, y lo que le ocurre cuando aparece la enfermedad».

En fases inciales se puede implicar al niño en tareas sencillas

En algunos casos, si el alzhéimer no está muy avanzado y todavía no existen muchas alteraciones de comportamiento, estas profesionales coinciden en que los pequeños pueden sentirse útiles. «Se trata de involucrar al niño, pero a través del juego o de actividades que le resulten gratas, y siempre sin exceder sus responsabilidades», sugiere Bergua. La neuropsicóloga del Centro Alzhéimer Fundación Reina Sofía, recomienda el hecho de que puedan compartir actividades sencillas. «Hace que puedan sentirse parte importante del proceso y, al mismo tiempo, entender por medio de las vivencias la enfermedad». En las fases iniciales los nietos que viven con sus abuelos enfermos de Alzhéimer, propone Mendoza, «pueden ayudarles en tareas tranquilas, seguras, que no impliquen ningún riesgo, por ejemplo, las tareas repetitivas son una de las mejores opciones, tales como acomodar y doblar la ropa, poner la mesa, ayudarles en el peinado, regar las plantas, caminar por el pasillo de casa…». «También hay otras actividades que se pueden hacer junto a los padres, como mirar juntos un álbum de fotografías de la familia y que entre todos identififiquen quienes están en ella, cuando fue tomada, etc., o poner música y tratar de cantar con él o ella canciones de su época que pudiera recordar», sugiere.

Los besos y las caricias son positivos para estos enfermos, según los expertos

La autora de «La abuela necesita besitos» insiste en un remedio infalible para apaciguar los procesos degenerativos: «Amor, ternura y muchos besos». «Sí», corrobora la neurospsicóloga del Centro Alzhéimer Fundación Reina Sofía, «está comprobado que en fases avanzadas de la enfermedad el mantener el contacto ocular, darle besos o caricias… es positivo para estos enfermos, porque todavía pueden reaccionar ante los mismos aunque ya no se puedan comunicar verbalmente. En fases moderadas, el abrazarles, darles la mano, llamarles por su nombre… les ayuda a que puedan estar conectados con su entorno aunque no nos reconozcan, pero les brindamos compañía, seguridad y cariño», concluye.

«La abuela necesita besitos»

Un buen día, la abuela María se pierde por el pasillo, no quiere comer, no se acuerda de cómo se llama… Su nieta Maite, de ocho años, no entiende qué pasa, y siente cómo se trastoca todo su mundo cuando la abuelita se muda a vivir con ella y sus padres. Esta historia, que podría ser el caso real de miles de familias españolas, es la sinopsis de «La abuelita necesita besitos» (Editorial Proteus), un cuento escrito por Ana Bergua y publicado por la editorial Proteus con el que la autora quiere ayudar a entender a los más pequeños por qué la abuela de pronto olvida historias, nombres y juegos.