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Alzheimer, la enfermedad de la memoria

La memoria es la función cerebral que permite a la mente codificar, almacenar y evocar la información del pasado. Una de las principales enfermedades relacionada con la memoria es el Alzheimer, que afecta además a la manera de procesar la información, además al caracter y al comportamiento de las personas.

Normalmente esta enfermedad aparece en edades avanzadas aunque en ocasiones puede llegar afectar a personas jovenes de 40 o 50 años. Sus síntomas suelen ser los siguientes:

Perdida de memoria reciente: las personas con esta enfermedad preguntan constantemente lo mismo, ya que olvidan datos recien aprendidos, eventos, fechas…

– Pérdida de habilidad para trabajar con números, cantidades y medidas. Suelen tener problemas para concentrarse, seguir unas instruciones, y normalmente les lleva más tiempo realizar las tareas rutinarias.

– También les ocurre que se les olvida donde estan, como llegaron allí…

– Tienen problemas en participar en una conversación, ya que muchas veces no la pueden seguir.

Suelen tener cambios en el juicio o en la toma de decisiones.

– Una persona con Alzheimer suele perder la iniciativa para realizar actividades de ocio y ejercicio físico.

Por todo ello debemos de trabajar diariamente con ejercicios de estimulación cognitiva y ejercicio físico para mantener las capacidades el mayor tiempo posible, lo que llevará a tener una mayor calidad de vida.

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¿Cómo explicar a un niño que el abuelo tiene alzheimer?

Lo que es difícil de asumir para los mayores es más complicado aún de entender para los pequeños. Los niños no comprenden el proceso de envejecimiento, especialmente cuando va acompañado de enfermedades degenerativas. «No aceptan que los adultos tengan lagunas de memoria o que los abuelos en muchas ocasiones acaben viviendo con ellos, alterando, de repente, su entorno familiar, y haciéndoles sentirse desplazados», explica Ana Bergua, autora de «La abuela necesita besitos», un libro ideado específicamente para explicar la situación a los niños que conviven con familiares con enfermedades degenerativas, especialmente alzhéimer. Los pequeños, cuando llega esta situación, pueden experimentar diferentes sensaciones y estados de ánimo, tal y como explica Carolina Mendoza, neuropsicóloga del Centro Alzhéimer Fundación Reina Sofía, a lo que se une «que el niño no entiende que sus padres tengan que estar mucho más pendientes de el abuelo que de él, o dejar de hacer actividades que antes se hacían en casa», añade.

Los padres no deben eludir explicar a sus hijos que el abuelo está enfermo

Lo importante es, según Inés Quiroga, psicóloga de la Fundación Alzheimer España (FAE), intentar explicar al niño que el abuelo está malito. «Depende de la franja de edad del nieto y del estado en el que se encuentre la enfermedad, pero siempre hay que tratar de explicar que el abuelo está enfermo y no pasar por encima de la situación como si esta no ocurriera». En la misma línea se expresa Mendoza, quien apuesta porque los padres cuenten con asesoramiento inicial para conocer los aspectos generales de la enfermedad y poder así establecer una comunicación clara y abierta con sus hijos sobre los cambios que van a experimentar con este miembro de la familia que ahora va a estar más cerca de todos y que no va a comportarse igual.

Informar según la edad

Los padres deben tener en cuenta, prosigue la neuropsicóloga del Centro Alzhéimer Fundación Reina Sofía, «que los niños sienten cuando algo va mal a cualquier edad y necesitan saber que está sucediendo, y por eso es importante familiarizarlo con la situación». Cuando son pequeños (4-7 años), la fórmula del cuento, coinciden Mendoza y Bergua, puede ser una ayuda. «Los padres pueden, por ejemplo, leer el cuento a sus hijos y relacionarlo con su historia personal. Esta abuela se pierde por el pasillo, ¿te acuerdas de cómo se perdió tu abuelita el otro día también?», explica la autora del cuento «La abuela necesita besitos». Entre los 8 y los 12, «son ellos los que preguntan sin rodeos», señala la psicóloga de la ONG FAE. Y a partir de la adolescencia, continua Quiroga, «incluso se les puede explicar con términos médicos que es una neurona, y lo que le ocurre cuando aparece la enfermedad».

En fases inciales se puede implicar al niño en tareas sencillas

En algunos casos, si el alzhéimer no está muy avanzado y todavía no existen muchas alteraciones de comportamiento, estas profesionales coinciden en que los pequeños pueden sentirse útiles. «Se trata de involucrar al niño, pero a través del juego o de actividades que le resulten gratas, y siempre sin exceder sus responsabilidades», sugiere Bergua. La neuropsicóloga del Centro Alzhéimer Fundación Reina Sofía, recomienda el hecho de que puedan compartir actividades sencillas. «Hace que puedan sentirse parte importante del proceso y, al mismo tiempo, entender por medio de las vivencias la enfermedad». En las fases iniciales los nietos que viven con sus abuelos enfermos de Alzhéimer, propone Mendoza, «pueden ayudarles en tareas tranquilas, seguras, que no impliquen ningún riesgo, por ejemplo, las tareas repetitivas son una de las mejores opciones, tales como acomodar y doblar la ropa, poner la mesa, ayudarles en el peinado, regar las plantas, caminar por el pasillo de casa…». «También hay otras actividades que se pueden hacer junto a los padres, como mirar juntos un álbum de fotografías de la familia y que entre todos identififiquen quienes están en ella, cuando fue tomada, etc., o poner música y tratar de cantar con él o ella canciones de su época que pudiera recordar», sugiere.

Los besos y las caricias son positivos para estos enfermos, según los expertos

La autora de «La abuela necesita besitos» insiste en un remedio infalible para apaciguar los procesos degenerativos: «Amor, ternura y muchos besos». «Sí», corrobora la neurospsicóloga del Centro Alzhéimer Fundación Reina Sofía, «está comprobado que en fases avanzadas de la enfermedad el mantener el contacto ocular, darle besos o caricias… es positivo para estos enfermos, porque todavía pueden reaccionar ante los mismos aunque ya no se puedan comunicar verbalmente. En fases moderadas, el abrazarles, darles la mano, llamarles por su nombre… les ayuda a que puedan estar conectados con su entorno aunque no nos reconozcan, pero les brindamos compañía, seguridad y cariño», concluye.

«La abuela necesita besitos»

Un buen día, la abuela María se pierde por el pasillo, no quiere comer, no se acuerda de cómo se llama… Su nieta Maite, de ocho años, no entiende qué pasa, y siente cómo se trastoca todo su mundo cuando la abuelita se muda a vivir con ella y sus padres. Esta historia, que podría ser el caso real de miles de familias españolas, es la sinopsis de «La abuelita necesita besitos» (Editorial Proteus), un cuento escrito por Ana Bergua y publicado por la editorial Proteus con el que la autora quiere ayudar a entender a los más pequeños por qué la abuela de pronto olvida historias, nombres y juegos.

Que siente una persona con Alzheimer

Cuesta Reconocerlo

Aquí os dejamos un video donde pueden ver que siente una persona con ALzheimer:

Un día normal. Un supermercado. Una pareja que va a hacer la compra semanal. De repente el marido desaparece. La protagonista empieza a preguntarse ¿dónde estará?

La acción tiene como protagonista involuntaria a Euri y como gancho a su marido Jose, quién se presto para ayudar a sensibilizar a la sociedad sobre esta enfermedad, que por desgracia es mucho más que una simple pérdida de memoria. Una broma inocente pero que esconde detrás un potente mensaje: ¿Cómo te sentirías si un día normal te costara reconocer a un familiar?

“Conseguir que una persona experimente los diferentes estados de ánimos por los que pasa un enfermo de Alzheimer”, según palabras de Ana Morón, Directora de AFAV (Asociación Familiares Enfermos Alzheimer Valencia), es el objetivo de esta cámara oculta.

Fuente: Descubre todo sobre la campaña en www.unpost-itporelalzheimer.com

Fases de la Enfermedad de Alzheimer

1 Fase leve o inicial:

–       Fallos en la memoria a corto plazo (olvidos), rememoración conservada.

–       Dificultad en el lenguaje, aunque está conservado.

–       Desorientación en tiempo.

–       Conserva cierta autonomía en el entorno doméstico.

–       Necesita supervisión.

 

2 Fase  moderada o intermedia:

–       Fallos de memoria a corto y largo plazo.

–       Lenguaje pobre y repetitivo. No puede comunicarse con eficacia.

–       Desorientación en tiempo y espacio (puede perderse).

–       Afasia, apraxia, agnosia.

–       Dificultad en la deambulación (caídas).

–       No controla el medio, ni se adapta a él. Evita los contactos sociales.

–       Alteraciones del comportamiento: agresividad, desinhibición…

–       Necesita ayuda parcial o importante en el entorno doméstico. Afectadas también ABVD.

 

3 Fase severa o avanzada:

–       Lenguaje con monosílabos, ecolalia.

–       Desorientación completa.

–       Signos neurológicos motores (rigidez, flexión, inmovilidad).

–       Incontinencias.

–       Dependencia total para ABVD.

¿QUE ES EL ALZHEIMER?

La demencia es un grupo de síntomas que suelen aparecer juntos y que producen una serie de consecuencias en las personas que las padecen.  Producen síntomas cognitivos, psicológicos y conductuales y alteraciones funcionales. Los síntomas cognitivos son los que afectan a las capacidades mentales o intelectuales, tales como la memoria, la atención, la orientación y el lenguaje.

El síntoma inicial de la enfermedad de Alzheimer es la pérdida de memoria, y según va avanzando la enfermedad  van apareciendo problemas con el lenguaje, cada vez es menos rico y fluido, lo que conlleva a una comunicación cada vez más complicada con nuestro familiar. También se ve alterada la atención, el reconocimiento, la comprensión y la realización de acciones.

La enfermedad de Alzheimer produce degeneración y atrofia de la corteza cerebral, que es la parte del cerebro responsable de las funciones cognitivas superiores.

Toda nuestra personalidad, nuestras emociones y toda nuestra actividad mental están reguladas por el cerebro. Por ello, si el cerebro cambia, nuestra personalidad y actividad mental, también van a variar. Si somos un familiar de un enfermo de Alzheimer debemos de tener siempre en mente que la conducta y el comportamiento de nuestro ser querido es producto de su actividad cerebral; si esta funciona de forma alterada, su conducta también lo será.

Los trastornos de conducta son los síntomas peor llevados por los familiares, la depresión es el trastorno más característico además de los delirios y la agresividad; es muy importante que recordemos siempre que los problemas de conducta de nuestro familiar se deben a la enfermedad, no se comportan como son, sino como la demencia les deja.

Oyakudachi . La señora (Un cuento sobre el Alzheimer)

http://www.youtube.com/watch?v=KHgELUdCpWY

“La Señora” es un cuento de Oyakudachi que nos habla de la serenidad y dulzura con la que algunos enfermos de Alzheimer viven sus días. Basada en una vivencia real.

La vitamina D2 podría frenar el desarrollo del Alzheimer

Científicos de la Universidad de Kingston de Londres han descubierto pruebas de que la falta de una forma particular de vitamina D está asociada con la enfermedad de Alzheimer. Trabajando en colaboración con investigadores de la Medical School de Brighton y Sussex y la Sussex Partnership NHS Foundation, los investigadores de Kingston pasaron seis meses analizando muestras de sangre de pacientes con Alzheimer. Luego compararon los resultados de las pruebas de los que no estaban siendo tratado con ningún medicamentos con los que sí estaban siendo medicados, y con un grupo adicional que no tenía la enfermedad.

El investigador principal, el profesor Declan Naughton, de la School of Life Sciences de la Universidad, explica que los resultados han puesto de manifiesto que los pacientes de Alzheimer que no estaban usando la medicación tenían muy pocas reservas de la vitamina D2 – el tipo de vitamina D que aparece en alimentos tales como pescado graso, no la que se obtiene con la exposición al sol-.

“La vitamina o no existía o estaba en cantidades tan bajas que apenas se podía medir”, explicó. “En comparación, las personas en el estudio que estaban siendo tratados con medicamentos para controlar la enfermedad de Alzheimer o que no tenían la enfermedad mostraban niveles mucho más altos”.

En una vuelta de tuerca más, los científicos encontraron indicios de que los inhibidores de la acetilcolinesterasa – utilizado para tratar las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer – podrían desempeñar un papel en incentivar la absorción de la vitamina D2.

“Hay varios tipos diferentes de vitamina D que pueden estar activos en el cuerpo”, explicó el profesor Naughton. “El punto clave de este estudio es que un análisis de sangre, que hemos desarrollado en la Universidad de Kingston, fue por primera vez capaz de medir con precisión que, en su caso, de las distintas variantes de la vitamina D estaban presentes en los pacientes de Alzheimer.”

Ha habido especulaciones en la comunidad científica en el pasado que la vitamina D, o la falta de ella, podría tener un papel que desempeñar en el desarrollo del Alzheimer. Sin embargo, esto se cree que es la primera vez que los científicos han identificado la relación con la vitamina D2 metabolito, el profesor Naughton, dijo.

Aunque se necesita más investigación todavía, los resultados eventualmente podría allanar el camino para la intervención médica para restaurar los niveles de esa rama particular de la vitamina D, agregó. Este enfoque tiene el potencial de tener un impacto notable en la condición devastadora, que actualmente afecta a casi medio millón de personas en el Reino Unido solo. “Investigaciones adicionales son necesarios ahora para determinar si un simple consejo dietético o dar un suplemento específico puede restaurar los niveles beneficiosos en los pacientes con Alzheimer”, dijo el profesor Naughton.

La vitamina D juega un papel clave en el desarrollo de los órganos sanos. Ayuda a formar y mantener dientes y huesos fuertes y se piensa para proteger contra una serie de enfermedades tales como el cáncer, enfermedades cardiovasculares y problemas neurológicos. “La mayoría de la gente asocia la vitamina D con la exposición al sol. La idea de que la falta de la forma de almacenamiento procedentes de alimentos como el pescado azul y las yemas de huevo podrían estar implicados en el desarrollo y progresión de la duda de Alzheimer investigación merece más”, dijo el profesor Naughton .

Estudio de los científicos, titulado Bajos niveles de vitamina D2 25OH encontrados en pacientes no tratados Alzheimer en comparación con Inhibidor de la acetilcolinesterasa tratados y los controles, se ha publicado en la investigación internacional revista Current Alzheimer.